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Maestras son las de ahora (Nota Revista Humor 1980)

Maestras son las de ahora

Nota Revista Humor N°43, septiembre de 1980. Pág. 33 y 34.

La realidad es que esta nota de la Revista Humor de septiembre de 1980 (plena dictadura) es tan buena que me voy a ahorrar aburrirlos demasiado con mis palabras.

La nota tiene una actualidad sorprendente pese a que fue escrita hace más de 40 años. De mi parte debo reconocer que creía que los prejuicios hacia los docentes eran más actuales, este excelente escrito de la maestra Amelita Arias (de quien no encontré más información) me ha demostrado que estaba muy equivocado.

Compartimos con ustedes la nota digitalizada y las fotos de la misma. Por otra parte, al final les dejamos una especie de breve glosario con aclaraciones del texto que pueden servir para la comprensión del mismo.

Setiembre es un mes lleno de lágrimas escolares. El once salen de las escuelas un montón de seres emocionados llenos de flores, manzanas, regalos y tarjetitas que rezan "A la mejor maestra del mundo". Frase que, al menos por un instante, se convierte en una gran verdad que creen a coro el que la lee y el que la escribió.

Ni bien pasaron diez días, incontables barritas de chicas y chicos, desde la Antártida a Jujuy, echan a vuelo el nombre de estudiantes y, en ese momento, están contentos de serlo, aunque el resto del año les resulte un plomo infernal.

Setiembre es un mes de tregua y homenajes entre esos dos bandos, siempre enfrentados: los de la cabezota dura y los que tratan de abrírsela.

Hoy dejaremos a los estudiantes de lado y nos ocuparemos de los otros, porque ser estudiante es una circunstancia; en cambio, ser docente es una vocación, un sacerdocio, una manera de darse al otro, una forma de contribuir a la sociedad y el modo más seguro de vivir eternamente lejos de la guita.

La otra campana

MAESTRAS SON LAS DE AHORA

Escribe AMELITA ARIAS (una de ellas)

Dicen que hay quien nace con estrella y quien nace estrellado. También dicen que al que nace barrigón... En general, no creo en un destino ineluctable, prefijado eternamente por ominosas estrellas. Pero en cuestión de vocación, es al ñudo. No hay caso.

El que nació para maestro lleva un signo indeleble en la frente. Hábitos tenaces lo persiguen desde chiquitito. Ni bien empieza a balbucear ya le da clases al gato. Cuando todavía, no va a Ira escuela anda toqueteando los cuadernos de los hermanos con envidia feroz. Cuando empieza el colegio adora los manuales, las gomas, los lápices. La maestra le parece más importante que el increíble Hulk. Se extasía frente a un pizarrón y una tiza. Un globo terráqueo le resulta más lindo que una plancha de figuritas y generalmente se granjea la simpatía de sus compañeros porque, como le gusta explicar todo, anda de acá para allá, haciendo entrar en duros cerebros lecciones inexplicables. Y aunque sea medio traga, no le tienen bronca “porque ayuda”

Cuando se decide por el bachillerato pedagógico, de nada sirven los consejos:

- Pero nene – dice la madre - ¡te vas morir de hambre!

- ¿Por qué no seguís comercial? – insinúa el tío – es más fácil para conseguir empleo

- Prometeme que igual, después, vas a seguir Administración de Empresas - ruega el padre.

- ¿Sabes lo que quiere ser éste? -se burla el hermano frente a los amigos- ¡Maestro!

De nada sirve. Ahí irá. Terminará el profesorado Lleno de idealismo e ilusiones, con el título bajo el brazo, orgulloso e ingenuo, saldrá al mundo a enfrentarse con los alumnos, con los padres, con los directores y con los que le dicen que hay que donar la jubilación, (y lo peor es que yo, que hice lo mismo, todavía creo que está muy bien).

SEGUN PASAN LOS AÑOS

Todo cambia, y nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo río, decía el Heráclito. Y el maestro ya no es lo que era, digo yo. Cuando yo era chiquita, la maestra era generalmente una señora de guardapolvo almidonado, peinado de peluquería y labios pintados. Ahora usa acrocel, tiene los pelos sueltos y no se maquilla.

Antes, o bien era la esposa de un profesional o bien el sueldo le alcanzaba. Ahora, tanto si es la esposa de un profesional como si es soltera, el sueldo no le alcanza.

Cuando yo era alumna, para los padres la maestra siempre, siempre, tenía razón. Cuando llegué a maestra, para los padres el alumno siempre, siempre, tiene razón.

Antes se hablaba de la enseñanza. Ahora, del aprendizaje.

Antes se decía:

- ¡Sabés qué bien! Mi hija es maestra.

Ahora se dice:

- Y, mi hija es maestra, la pobre...

Pero hay cosas que siempre quedan. Y una de ellas son los prejuicios.

¡LO QUE HAY QUE ESCUCHAR!

Los que no son maestros ni profesores le ven un montón de ventajas a la profesión y siempre salen con las mismas cosas:

- ¡Qué suerte que tenés! Trabajas solamente cinco horas...

Permítame una sonrisa: ¡JA!

Suponiendo que no tenga dos empleos, lo cual es una utopía que, reíte de Tomás Moro. un maestro nunca trabaja. cinco horas sino muchas más.

Por empezar, tiene que preparar las clases, la carpeta, el material didáctico (¡ay, lo que salen las cartulinas, el marcador y las pinturitas!), llevarse pruebas o cuadernos para corregir, asistir a reuniones docentes, a cursos -que muchas veces son pagos-, a jornadas y otra serie de cosas.

Por otra parte, trabaja con personas, no con objetos. Y trabaja con personas en una edad muy especial. Un alumno, en cualquiera de los tres niveles, exige cosas que no son las que requiere un expediente. Un alumno no es un apellido en una libreta de calificaciones. Es una persona con problemas, con necesidad de afecto, que se sabe único y como tal hay que tratarlo, que a veces da satisfacciones pero que a veces causa enormes penas. (El maestro, el profesor, no son de goma...) Un docente está siendo juzgado por alumnos y directores en forma constante, no solamente en lo que sabe, sino en lo que es.

Pero hay más frases hechas:

- Vos sí que la pasás bien... Tenés vacaciones dos veces al año, y una por tres meses.

Permítame otra sonrisa: ¡JA, JA!

Haga una prueba. Agarre a un amigo suyo, docente, a la altura de octubre, día 25 más o menos, a la salida del colegio y pregúntele algo así como:

- ¿Qué tal, che? ¿Qué es de tu buena vida?

Va a ver lo que le contesta.

Como está convertido en un cable pelado (y sin guita) es posible que se largue a hablar como loco del cansancio, de la fiesta de fin de año, de los chicos que se van a examen, de las madres que reclaman, de la directora. Después que se largó, párelo si puede...

Por otra parte, es mentira que haya tres meses de vacaciones. Hasta fin de diciembre hay que terminar planillas, tomar exámenes, ir al colegio por hache o por be y en febrero empezar otra vez la milonga. Las inscripciones, la preparación del aula, la confección de registros, la planificación anual... En ciertas escuelas se establecen turnos, sí, pero en otras debe ir todo el personal.

Tres meses de vacaciones... ¡por favor! ¡Mentiras! Mi mamá no me mima.

- Ustedes tienen un montón de satisfacciones y les regalan cosas dos veces por año - siguen diciendo.

Lo de las satisfacciones es cierto. Porque conseguir que un chico salga adelante es algo que no tiene precio. Encontrarse con un ex-alumno por la calle, además de hacernos ver cómo pasa el tiempo, es una emoción como pocas. Pero no todas son rosas. No todo es agradecimiento. No todo es cariño. Y el que va a una escuela esperando sólo eso, es mejor que se dedique a otra cosa.

En cuanto a los regalos, no es novedad que algunos maestros los recibimos. Pero otros -y eso lo sabe todo el mundo- sacan plata de su bolsillo para comprarles útiles a los chicos. Además, salvo excepciones, los regalos no interesan. Si a una le gustasen tanto, se hubiera dedicado a ser vedette o gerente de empresa...

PARA SER DOCENTE SE NECESITA

Hace mucho tiempo atrás, unas décadas bastante largas para ser precisa, solamente eran maestras las hijas de "familias acomodadas", que además de piano y costura tenían la audacia de hacer el secundario (la universidad no, porque ya era demasiado). Con el tiempo la cosa se fue popularizando y en la época que yo me recibí, los normales más que escuelas parecían máquinas de fabricar maestros. Ahora, debido a que alargaron la carrera y a aquel asunto del sueldo, pocos chicos van al profesorado.

Además, la profesión perdió su halo de prestigio por otras razones. Entre la tilinguería pasó a ser mersa. Tal como lo lee: mersa. Pasó de moda, en una palabra. Y eso le vino bastante bien. Porque ahora creo que sólo sigue la carrera el que tiene, al menos, verdadera vocación. Porque ser maestro no es moco e' pavo, no señor.

Un maestro no sólo tiene que serlo, sino que parecerlo. Juro que puedo distinguir a un colega a cien metros de distancia (y no sólo por la ropa raída). Gracias al cielo, aunque todavía no llegamos a los niveles ideales, poco a poco la estereotipia va desapareciendo de las escuelas.

La maestra gritona y sisebuta que se dirigía a los chicos llamándolos "ninios", es un ejemplar en extinción. Ejemplar maléfico que bajo un barniz de afectación estaba llena de información, pero sabía muy poco. Pese a que los programas siguen siendo enciclopédicos, los métodos son más didácticos. (Y para muestra vaya un botón: hasta el año pasado, el programa de Ciencias Sociales de 7° grado de la provincia de Buenos Aires abarcaba, solamente en historia, desde la prehistoria hasta nuestros días. No sé si lo habrán cambiado, pero si sigue así no creo que lo termine ni la Mujer Maravilla). No obstante, decía, los métodos son mejores.

La psicología y la sociología entraron al colegio y la mitología del maestro-educando tiende a desaparecer: ni el maestro es un apóstol, ni todos los niñitos son ángeles Las relaciones entre ambos toman un cariz más humano y menos acartonado. Todos ganan.

Nadie es maestro, a esta altura del siglo, conociendo de memoria lo que dicen los manuales. No sólo hay que conocer pedagogía, psicología y didáctica, sino que hay que leer el diario todos los días porque, habiendo más confianza, los chicos preguntan de todo. Cada vez son menos los tabúes. Pero, repito, estamos lejos del ideal porque quedan rémoras y porque los muy avanzados se van al otro extremo. Pero tampoco es cuestión de saber y de querer. Hay que saber enseñar. iDatisdecuéstion!

Solamente es maestro aquel que puede trasmitir lo que sabe. De nada valen el método y la erudición. Y usted lo sabrá por experiencia, con sólo pensar en los maestros que recuerda con afecto. Creo que hay un único secreto: detrás de cada buen maestro se esconde un excelente actor. ¡Que no sea docente el que no ame la escena!, Para enseñar hay que olvidarse de uno mismo y entrar en materia, saber entretener, saber llamar la atención, saber divertir. No me entra en la cabeza un profesor que le tema al ridículo -con lo cual no quiero decir que se deba ser un payaso-, o que le tema a las palabras. Hay que saber explicar la misma cosa de cien maneras distintas, hay que poner en juego el afecto y la alegría, hay que olvidar lo que uno gana.

Y al que me diga lo contrario..., diez amonestaciones.

ANTES DE TERMINAR, UNAS PALABRAS

Sé que toqué muchos temas y muy salteados. Quedan demasiadas cosas en el tintero: la directora calientasillas, la disciplina, las mamás convencidas de que su hijito es una delicia de los dioses, los ataques de locura cuando llega "la inspectora", los discursos de fin de año, la cooperadora, las "circulares del ministerio", las faltas de ortografía, las composiciones cómicas; los edificios escolares, los profesores taxi, los sueldos, de los maestros...

Pero sobre este último tema mejor guardar silencio (un minuto), porque como usted sabe, más vale autocensura a tiempo... que Llerena Amadeo volando.

Pseudo Glosario:

“Los que le dicen que hay que donar la jubilación”:

Se refiere a un profesor llamado Armando Gatti quien para esa época había sacado una solicitada en Clarín pidiéndole a las autoridades que supriman la jubilación docente, algo que obviamente causo revuelo.

“Ahora usa acrocel, tiene los pelos sueltos y no se maquilla”:

El acrocel es una tela utilizada generalmente para guardapolvos. Es un tejido suave al tacto, de fácil lavado y como es muy resistente se usa para la confección de uniformes.

“Lo cual es una utopía que, reíte de Tomás Moro”:

Hace referencia al pensador religioso quien en 1516 escribió la obra titulada justamente “utopía”

“Entre la tilinguería pasó a ser mersa”:

La “tilingueria” refiere a los sectores de clase media que creen o quieren pertenecer a las clases altas, mientras que “mersa” en lenguaje vulgar significa que tiene mal gusto y modales vulgares.

“La maestra gritona y sisebuta”:

En el Buenos Aires de mediados de los años veinte del siglo pasado la sola mención del nombre “Sisebuta” bastaba para evocar risueñamente a una esposa mandona.

iDatisdecuéstion!:

Significa “esta es la cuestión” en una mezcla desordenada de inglés y español.

"Que Llerena Amadeo volando":

Juan Rafael Llerena Amadeo (1925 - 2014) fue un abogado y profesor argentino quien entre 1978 y 1981 se desempeñó como ministro de Educación del gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.

Material original

Material Realizado y aportado por:

Profesor Diego A. Bouquet

Más de 10 años de trabajo en la educación pública. Titulo de profesor de historia con trayecto en ciencias sociales y técnico mecánico. Diplomado en prevención de consumos problemáticos en la U.S.I. Generador de contenido educativo audiovisual en YouTube. Creador y administrador de esta página.

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